“Trabajar con autores desconocidos es ejercer la resistencia social”

6 de enero del 2017. Por: ÁNGEL CASTAÑO GUZMÁN.
En Arcadia.

La cuentista y poeta Lucía Donadío es el alma y nervio de la editorial Sílaba. Luego de varios años de trabajo silencioso ha logrado, en compañía de Alejandra Toro, que Sílaba esté en el radar de los lectores colombianos al publicar autores como Pablo Montoya, Juan José Hoyos y Wade Davis.

¿Cuáles fueron las ideas y los motivos que la llevaron a fundar Sílaba?

Los motivos que me llevaron a fundar Sílaba fueron varios, pero empezaría por el más importante: el amor por los libros. Sin ese amor que lleva como todo amor un poco de locura intrínseca, no se embarcaría uno en un proyecto editorial independiente. Por otro lado está el deseo de publicar a tantos buenos autores que no se conocen y que no encuentran donde publicar sus libros. Trabajar con estos autores que no hacen parte del gran mercado editorial es también una forma de apoyar la cultura, de ejercer una resistencia social y un voto de confianza en obras cuyo valor estético está por encima de cualquier asunto comercial. Estos libros revelan muchas aristas de nuestro mundo que se expresan a través de la literatura, el periodismo y el ensayo.

¿Qué recuerdos conserva de los primeros tiempos de Sílaba? ¿Qué anécdotas la hacen sonreír al rememorarlas?

Uno de los grandes recuerdos es la alegría del primer libro de Sílaba: Buenos Aires, portón de Medellín de Orlando Ramírez Casas. Ese libro es en parte el origen de Sílaba. Es un libro tan bueno que me llevó a crear la editorial. Otro recuerdo es la dedicación total y absoluta de los primeros años pues tenía que encargarme casi sola de todos los procesos de los libros. Con los años esto ha cambiado pero el trabajo sigue siendo enorme y las responsabilidades también. Los recuerdos son muchos y con los años se acumulan y son parte de la vida propia.

Quizá los libros más vendidos de Sílaba sean Los escogidos de Patricia Nieto y Los derrotados de Pablo Montoya. ¿Cómo fue el proceso de edición de cada uno? ¿Qué tipo de vínculos sostiene con los autores?

Esos son algunos de nuestros libros más vendidos, aunque hay otros también. Sobre Los derrotados de Pablo Montoya hay que decir que es un libro que llegó a nuestras manos casi limpio. Pablo es muy cuidadoso en su oficio. La relación con él ha sido de amistad desde hace años cuando le publiqué un libro de cuentos en otra editorial.

Con el libro Los escogidos de Patricia Nieto fue un proceso muy singular pues el libro lo publicamos con el apoyo de la Alcaldía de Medellín y había unas fechas de entrega pactadas. El libro no estaba terminado cuando empezamos la edición y Patricia se encerró para terminarlo en las vacaciones de fin de año de 2011. Y yo también me encerré para corregirlo. Fue una gran camaradería la que nos unió y seguimos cercanas.

Los autores se van convirtiendo en amigos nuestros. En el proceso de publicación de un libro tiene que haber una relación muy buena entre autor y editor, para que el libro salga lo mejor posible.


Tres libros publicados por Sílaba.

Usted hace parte de una familia muy vinculada con el mundo del pensamiento: Alberto, su hermano mayor, es uno de los más respetados periodistas investigativos colombianos; y Oreste, su otro hermano, ha ganado algunos concursos nacionales de poesía. Ambos han publicado con Sílaba. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con ellos? ¿Qué elementos de sus respectivas personalidades resalta?

En los trabajos de libros de mis hermanos siempre hay otra persona que corrige los textos, pues es lo mejor en estos casos. Aunque sean mis hermanos los trato de la misma manera que a otros autores. Alberto es muy cuidadoso con sus libros y ha sido una experiencia muy grata poder publicarle las investigaciones que hace. Como en todos los libros hay una conversación que se teje alrededor del oficio editorial que es muy singular. Oreste como poeta y pintor es muy cálido y sensible. Sus libros de poemas los hemos recibido como se reciben los libros de muchos poetas, conocidos y desconocidos.

¿Cuáles son, en su experiencia, los principales retos que enfrenta una editorial independiente en el mercado colombiano?

Los retos son muchos. Cada día es un reto por la cantidad de trabajo que debemos hacer. Dar a conocer los libros y los autores no es tarea fácil. La condición cultural de nuestros libros hace más compleja la comercialización. Además estamos en épocas de cambios muy rápidos en todas las esferas de la vida.

Uno de nuestros grandes retos es mantener la presencia de grandes autores en Sílaba. Hablo de escritores  como Fernando Cruz Kronfly al que le hemos publicado 4 libros; Darío Ruiz con dos libros, Pablo Montoya, Fernando Araújo Vélez, Lina Pérez, Esteban Carlos Mejía, Wade Davis, Óscar Hernández, Rubén Vélez y muchos otros. También mantener las puertas abiertas para autores nuevos y jóvenes talentosos, que abundan en nuestro país.

¿En qué proyectos editoriales se embarcará Sílaba en el futuro?

Los proyectos se van armando poco a poco, a medida que vamos viendo necesidades o situaciones. Lo más importante es que sigamos pensando a Sílaba como un proyecto cultural que tiene un sentido muy amplio, y que va mucho más allá de publicar libros. Esa es nuestra esencia y queremos conservarla y crecer en esa línea.