Notas para un viaje vertical

6 de julio de 2017. Por: Diego Firmiano.
En La cebra que habla.

«Así eran casi todas las noches: yo me quedaba en la sala, con la luz encendida, leyendo mientras ellos soñaban»

Animales Urbanos - Foto por Tatiana Toro

 

“Animales Urbanos”

Jhon Agudelo García

Sílaba Editores

Páginas: 110

2016.

Medellín.

 

 

 

 

 

 

 

A.

El poeta norteamericano Henry David Thoreau alguna vez definió la sociedad como “millones de seres humanos viviendo juntos, en soledad”.

Era su visión de ciudad, nada distante de la propuesta narrativa de John Agudelo García en su libro “Animales Urbanos”, una compilación de 13 relatos bien labrados como un viaje de ascenso vertical, que una vez en la cima, permite ver lo que hay abajo, o mejor, adentro de esa gran placenta llamada ciudad, cuya madre puede ser Medellín, Pereira, o Cartagena.

García Agudelo (Medellín, 1988), joven como su producción, y fiel a su propuesta, es un “animal urbano” y literario que ganó con esta obra la convocatoria pública en cultura y patrimonio 2016 en Medellín.

Un importante incentivo al talento creador, ya que no solo el joven autor cuenta o retrata cotidianidades, sino que imagina la realidad y la presenta en ropaje humano con nombres, lugares y sentimientos propios.

 

Jhon Agudelo García

En “Vagabundo”, uno de los títulos dentro del libro, el autor dice: “algún profesor una vez dijo que para ser artista era requisito haber sufrido una tragedia o tener mala memoria.  Lo de mala memoria nos causó algo de confusión.  Al preguntarle nos explicó que se refería a que quien tiene problemas para recordar debe construir su propio pasado, creando así mundos alternos, ficción”.

Tragedia, mala memoria y ficción representada en una variedad de cuentos, que más que palabras son personas con nombre propio envueltas en los avatares de la vida, sin que, por ello, se imaginen otras formas de vida como un viaje vertical.

Es inevitable que al leer bien “Animales Urbanos” no creamos ser uno de esos personajes hilados por John García Agudelo, porque cada hombre está destinado a representar a la humanidad.

 

«nunca, sin embargo, decidieron reseñar mi trabajo. Para ellos yo era un desconocido que empezaba a descollar apenas al ganar aquel concurso»

B.

“Animales Urbanos” en general conserva la ley de las tres unidades.

La unidad de lugares y escenarios: plásticos, como la ciudad, y naturales, como las montañas o los ríos; la unidad de tiempo: viajes cortos, la duración de una película, la presentación de un performance, sueños de vacaciones; y la unidad de consecuencia: finales que no necesariamente dejan una moraleja, sino que reproducen la ironía social de vivir en los acontecimientos diarios.

Es un libro de narrativa clásica lleno de giros inesperados y entretenidos.

No hay duda que el autor trasciende desde la “pura imaginación” a los aportes biográficos. El temperamento, el carácter y los sentimientos de Jhon García Agudelo se imprimen como expresión en Manuel, en Daniel, en Isaac, en Alejandro y en otros que hablan en todo el libro. Una transposición voluntaria, quizá por prudencia o pudor; o involuntaria, porque el autor jamás se ve tal cual es. Desde el primer cuento -“Rejuvenecer”- hasta el último -“Algo en su ojo izquierdo”- hay un estilo melancólico. Esa soledad propia de los animales urbanos, que conservan la cadencia de la rutina diaria, carentes de vínculos y que debe amarrarse a la existencia, viviendo en sus circunstancias.Foto tomada del portal Un Poco de Sur

 

La cuentista aquí reunida no sigue un hilo conductor, sino que Agudelo García tiene la habilidad de observar circunstancias desde donde forja escenarios hipotéticos y elucubra ficciones a partir de la experiencia ajena.

No hay duda que el autor trasciende desde la “pura imaginación” a los aportes biográficos.

El temperamento, el carácter y los sentimientos de Jhon García Agudelo se imprimen como expresión en Manuel, en Daniel, en Isaac, en Alejandro y en otros que hablan en todo el libro.

Una transposición voluntaria, quizá por prudencia o pudor; o involuntaria, porque el autor jamás se ve tal cual es.

Desde el primer cuento -“Rejuvenecer”- hasta el último -“Algo en su ojo izquierdo”- hay un estilo melancólico.

Esa soledad propia de los animales urbanos, que conservan la cadencia de la rutina diaria, carentes de vínculos y que debe amarrarse a la existencia, viviendo en sus circunstancias.

 

C.

En esta obra se deja sentir una suerte de influencia de narrativa norteamericana. (Rejuvenecer, El ataúd del pez, Jugar a matarse) y también del cuento latinoamericano (Vagabundo, Justicia poética, Gente que progresa) entre otros estilos propios que el autor se ha labrado en el camino (Performance, Conocer a Dios, Autoplagio).

Juegos estilísticos que enriquecen la propuesta literaria, que se hizo merecedora del premio a la convocatoria del Ministerio de Cultura en Medellín 2016.

Viaje - Foto tomada del portal Turismo en MedellínFoto tomada del portal Turismo Medellín
Sílaba Ediciones es ese vehículo editorial que nos trae a un mundo joven de sueños, música, poesía, cine, arte, y viajes propuestos por el autor antioqueño.

Narraciones que nos llevan a explorar el camino de la vida urbana en dos direcciones: la vida hacia atrás como mero recuerdo y la vida hacia adelante como hechos, y una tercera vía propuesta por el autor, el “viaje vertical” o el camino a través del cuento.

De antemano digo que al leer “Animales Urbanos” hay que saber ver y sentir como un animal más dentro de la selva de cemento que nos recibe.