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Sobre “Toda la soledad que era mía”

Por: Laura Osorio.

La escritura de Carlos Andrés me ayuda a cultivar el tan necesario amor hacia los aspectos “desagradables” de la existencia: la soledad, el dolor, la desesperanza, el abandono. Al leerlo, siento el abrigo que les pido y que me ofrecen. Siento abrazar la sombra de las cosas bellas.
Me estremecen su sabiduría y su sensibilidad. Me conmueve lo que le conmueve, lo que hace suyo al escribirlo. Siento la fascinación por lo que nombra, y percibo, con sutileza, lo que calla. Resulta encantadora la manera en que moldea la “obviedad” de lo cotidiano para volverla trascendental. Todo cuanto él crea, me remueve hasta la raíz.

Laura Osorio